El cielo puede esperar
El cielo puede esperar,
siempre está quieto.
El cuervo se queja
en el lejano poniente.
Las aves pasan
entre densas nubes.
El cielo puede esperar,
también yo espero.
Te has quedado tendida
en la oscura bocana
de un hospital sin alma.
Mis manos temblorosas
ya no son pasajeras
de tu cuerpo abierto.
Mi boca torna triste,
no recibe la llamada
ni tampoco el aliento
que guiaba mis pasos
en tormentas de amor
junto a tu lado amable.
Las horas son cucarachas
que desfilan insolentes
pero con paso lento.
El cielo puede esperar
pero yo no puedo.
Santiago Liberal
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